Aspe: El aspense Felipe Mejías culmina su tesis sobre el campo de concentración de Albatera que sigue sacando a la luz su memoria

Ocho años de excavaciones, testimonios y proyectos de arqueología del siglo XX para documentar uno de los espacios más duros de la posguerra

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El campo de concentración de Albatera continúa revelando información ocho años después del inicio de las excavaciones arqueológicas, un proyecto coordinado por el arqueólogo aspense Felipe Mejías que acaba de culminar con la máxima calificación académica su tesis doctoral sobre este espacio de represión.
La tesis pone el foco en la materialidad del campo, en los objetos y restos que permiten reconstruir la vida —y la muerte— en este enclave tras la Guerra Civil. Pero, como subraya el propio investigador, el trabajo no ha terminado. “Es un proyecto que empezamos en 2017 y cada campaña que hacemos el foco se nos abre más.”

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Un espacio más amplio de lo que se pensaba
El campo ocupaba unas 14 hectáreas, pero las prospecciones han demostrado que la actividad se extendía más allá de su perímetro. Vertederos, zonas de tránsito y áreas vinculadas a las visitas amplían el mapa de estudio. Solo la excavación de un barracón de 60 metros ha requerido cerca de un mes de trabajo, y todavía quedan varios por intervenir, “el subsuelo de esa zona esconde mucha información. Estamos apenas empezando a verla.”
El equipo, formado por cinco arqueólogos más, combina excavación, prospección superficial y detección metálica en campañas que abarcan varias hectáreas cada año.

Muertes sin cifra y fosas sin localizar
Tras la Guerra Civil, el recinto pasó a convertirse en campo de concentración franquista, donde fueron internadas entre 14.000 y 15.000 personas por el hecho de ser republicanas.
Las condiciones fueron extremas y provocaron muertes por hambre, enfermedades y fusilamientos, aunque la cifra exacta sigue siendo imposible de determinar por la desaparición de listados oficiales, “sabemos que muere gente, pero no sabemos dónde están.”
Los testimonios apuntan a enterramientos en fosas comunes en los alrededores y también en el antiguo cementerio de Albatera, hoy convertido en parque, “muchas fosas se han transformado en vertederos humanos. Se ha construido encima de ellas sin ningún tipo de miramiento.”
Uno de los objetivos del proyecto es localizar y documentar esos enterramientos, aunque la identificación de víctimas resulta extremadamente compleja.
La investigación arqueológica se apoya también en fuentes orales. En 2021, Mejías pudo entrevistar a un antiguo prisionero centenario, “tuve la suerte, es un privilegio poder hablar con una persona que estuvo allí y escuchar su testimonio.”

Los relatos coinciden en describir un contexto de extrema dureza y abandono.

Musealización pendiente
Desde el inicio, el equipo ha defendido la necesidad de crear un centro de interpretación. En 2023 se reservaron 120.000 euros en los presupuestos participativos de la Generalitat para adquirir parcelas clave, pero el proceso quedó paralizado tras el cambio de gobierno.
El objetivo es poder explicar sobre el terreno el contexto histórico y los hallazgos arqueológicos.

Más proyectos y vocación educativa
Además de Albatera, Felipe Mejías trabaja en el Cabo de Santa Pola, en el embalse del Cenajo —construido con presos políticos en los años 40 y 50— y en una colonia penitenciaria en Formentera.
En paralelo, desarrolla desde 2018 un programa educativo en los centros escolares de Aspe, “en torno a mil, mil cien alumnos por año oyen hablar de estos temas”, reconoce, en ocho años, prácticamente una generación completa ha conocido el patrimonio local a través de sus talleres y visitas, “saben que tenemos un patrimonio que hay que conservar y valorar, y a mí me llena poder transmitírselo”.

Les dejamos con la interesante entrevista que mantuvimos con Felipe Mejías en la que nos contó estos y otros asuntos de interés

https://valledelasuvas.es/wp-content/uploads/2026/02/ENT-FELIPE-MEGIASm.mp3
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