El Ayuntamiento de Pinoso ha presentado la nueva campaña de su voluntariado ambiental, una iniciativa plenamente consolidada que este año celebra 30 años de trayectoria en la protección y conservación del entorno natural del municipio.
En el acto de presentación han participado la concejala de Medio Ambiente, María José Moya; el técnico y coordinador del voluntariado, José Carlos Monzó; la alcaldesa, Silvia Verdú; y el voluntario Dani Fusco, quienes han detallado las actividades previstas para este verano.
Aunque el voluntariado permanece activo durante todo el año, su actividad más intensa se concentra durante los fines de semana de julio y agosto. La base de operaciones vuelve a situarse en el Aula de la Naturaleza de Monte Coto, desde donde se realizan actuaciones en espacios naturales de gran valor ambiental como L’Aiguamoll o el Cabeço.
Como principal novedad de esta 30ª edición, el Ayuntamiento, en colaboración con la Conselleria, pondrá en marcha un nuevo proyecto científico vinculado al cambio climático. Las personas voluntarias se encargarán de controlar la temperatura en diferentes puntos de agua del término municipal con el objetivo de analizar cómo están afectando las variaciones climáticas a la fauna y flora local.
Los datos recogidos se compartirán además con otros municipios colaboradores para ampliar el estudio. La concejala de Medio Ambiente ha subrayado la importancia de esta nueva línea de trabajo y ha reafirmado el compromiso municipal con el proyecto, destacando que el voluntariado ambiental de Pinoso se ha convertido en un referente dentro de la Comunitat Valenciana.
Además, como en años anteriores, se celebrará una jornada de puertas abiertas para que cualquier persona interesada pueda conocer de cerca el funcionamiento del voluntariado y compartir una jornada con el equipo.
Durante los meses de verano, una de las principales tareas del voluntariado vuelve a centrarse en la prevención de incendios forestales, mediante rutas de vigilancia móvil y puntos estáticos de observación e información. Desde la organización recuerdan que su labor no consiste en la extinción del fuego, sino en la detección temprana de posibles conatos o quemas para alertar rápidamente a brigadas forestales y bomberos.
Además de esta vigilancia, el equipo también colabora en la detección de vertederos incontrolados y en el control de especies invasoras, trabajando junto al agente medioambiental.
Estas actuaciones complementan el plan local de prevención de incendios, al que el Ayuntamiento ha destinado este año 18.000 euros para ejecutar franjas de protección contra incendios y pequeños cortafuegos en el entorno del Aula de la Naturaleza, además de futuras actuaciones en carrizales y cañaverales de L’Aiguamoll previstas entre septiembre y octubre.
Por su parte, la alcaldesa Silvia Verdú ha destacado el esfuerzo político y económico realizado para mantener este proyecto durante todo el año. El consistorio aporta una partida de 7.000 euros destinada a dietas, vestuario y material para los participantes.
Verdú también ha agradecido el trabajo de todas las personas que han hecho posible estas tres décadas de voluntariado y ha tenido un recuerdo especial para María Luisa, voluntaria histórica del proyecto, a quien ha trasladado un mensaje de ánimo y reconocimiento.
El voluntario Dani Fusco, que participa por tercer año consecutivo, ha definido la experiencia como “una de las mejores de su vida”, destacando tanto la labor medioambiental como el compañerismo que se genera dentro del grupo.
La campaña de inscripción permanece abierta para todas aquellas personas interesadas en participar. El voluntariado está dirigido a jóvenes y adultos a partir de 14 años, que pueden sumarse escaneando el código QR oficial de la campaña o acudiendo directamente al área de Medio Ambiente del Ayuntamiento.
