El Tabayá revela cómo vivían los habitantes de Aspe hace más de 4.000 años

Las cuatro campañas arqueológicas desarrolladas desde 2023 han permitido identificar viviendas, estructuras domésticas y 22 dataciones que ayudan a reconstruir más de mil años de ocupación

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El yacimiento arqueológico del Tabayá, en Aspe, continúa aportando información sobre uno de los periodos más antiguos de la historia del municipio. Las cuatro campañas de excavaciones desarrolladas entre 2023 y 2026 han permitido avanzar en el conocimiento de un asentamiento que comenzó a ocuparse hace más de 4.000 años y que mantuvo actividad durante más de un milenio.

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Los resultados se han presentado en una rueda de prensa en la que han participado el alcalde de Aspe, Antonio Puerto; el diputado provincial de Cultura, Juan de Dios Navarro; el director del Museo Arqueológico de Alicante (MARQ), Manuel Olcina, y el director de las excavaciones, el arqueólogo Juan Antonio López Padilla.

Los trabajos, integrados en el Plan Provincial de Excavaciones e Investigaciones de la Diputación de Alicante, han permitido recuperar y documentar estructuras domésticas, precisar las diferentes etapas de ocupación y conocer mejor la importancia estratégica del enclave.

Un asentamiento que comenzó a ocuparse hacia el año 2200 antes de Cristo

Uno de los avances más relevantes de las últimas campañas ha sido la obtención de 22 dataciones radiocarbónicas, una información que no estaba disponible cuando finalizaron las anteriores excavaciones, desarrolladas por la Universidad de Alicante entre 1987 y 1991.

Estas pruebas han permitido establecer que las primeras construcciones documentadas se remontan aproximadamente al 2200 antes de Cristo.

Los investigadores han identificado diferentes fases de ocupación, con reconstrucciones de viviendas entre los años 2000 y 1800 antes de Cristo y nuevas edificaciones superpuestas entre el 1800 y el 1500 antes de Cristo.

La secuencia arqueológica se prolonga hasta aproximadamente el año 1000 antes de Cristo, lo que confirma una ocupación superior a mil años.

López Padilla ha explicado que las técnicas actuales permiten interpretar con mayor precisión la sucesión de edificios y reconstrucciones que se produjeron durante ese largo periodo.

Casas que pudieron tener dos plantas y espacios para cocinar

Las excavaciones han permitido documentar entre ocho y nueve viviendas, algunas con muros de gran anchura que hacen pensar a los arqueólogos que pudieron contar con más de una planta.

Entre los elementos identificados figuran pavimentos, entradas, espacios para colocar puertas y agujeros destinados a sujetar los postes que sostenían las cubiertas.

También se han encontrado hogares circulares utilizados para cocinar, bancos de barro y estructuras destinadas al almacenamiento de recipientes y otros objetos de la vida cotidiana.

Estos descubrimientos permiten conocer no solo cómo se construían las casas, sino también cómo se organizaba la vida doméstica de sus habitantes.

El director de las excavaciones ha destacado que el análisis de estas estructuras facilita una reconstrucción mucho más precisa del aspecto que pudo tener el poblado.

El Tabayá, una frontera estratégica hace 4.000 años

Otro de los aspectos más destacados del yacimiento es su ubicación.

Situado en la zona de Los Algezares, en un punto elevado próximo al límite entre los términos municipales de Aspe y Elche, el Tabayá permitía controlar un paso natural que comunicaba el Medio y el Bajo Vinalopó.

Según ha explicado López Padilla, el asentamiento se encontraba en el límite entre dos ámbitos culturales de la Edad del Bronce, uno de ellos correspondiente a la cultura de El Argar.

Para ilustrar su importancia, el arqueólogo ha utilizado una comparación especialmente gráfica: «El Tabayá era el Checkpoint Charlie de la Edad del Bronce».

Desde este enclave se podía controlar el movimiento de personas y productos por un corredor natural de gran importancia territorial.

Su posición estratégica ayuda a comprender la relevancia de algunos de los hallazgos realizados en las investigaciones anteriores, como una alabarda metálica vinculada a un guerrero argárico.

Enterramientos y objetos excepcionales

Las excavaciones históricas del Tabayá ya habían permitido localizar cerca de una docena de enterramientos, incluidos algunos infantiles realizados en tinajas.

Entre los hallazgos más singulares se encuentra el enterramiento de un hombre adulto cubierto por tablas de madera de pino carrasco, una estructura que los investigadores han interpretado como una especie de ataúd.

También destaca una alabarda metálica que, según López Padilla, constituyó un descubrimiento excepcional en la arqueología provincial.

Algunos de estos materiales pueden contemplarse actualmente en la exposición permanente del MARQ.

Las nuevas campañas han permitido reinterpretar parte de la información obtenida décadas atrás y relacionarla con los avances científicos en el estudio de la Edad del Bronce.

La Diputación garantiza la continuidad de las investigaciones

El diputado de Cultura, Juan de Dios Navarro, ha destacado la relevancia del Tabayá dentro del patrimonio arqueológico provincial y ha confirmado la voluntad de la Diputación de seguir trabajando en el yacimiento.

Navarro ha subrayado la importancia de la colaboración entre administraciones y universidades, así como la participación de estudiantes y voluntarios procedentes de diferentes centros universitarios.

Por su parte, el director del MARQ, Manuel Olcina, ha señalado que los resultados obtenidos en Aspe tienen interés no solo para la historia local, sino también para el conocimiento de las grandes culturas europeas de la Edad del Bronce.

El alcalde, Antonio Puerto, ha agradecido la implicación de la Diputación y del equipo científico, y ha defendido la necesidad de continuar investigando y recuperando el patrimonio histórico del municipio.

La última campaña se desarrolló entre el 14 de septiembre y el 9 de octubre de 2026, bajo la dirección de Juan Antonio López Padilla.

Con estos nuevos resultados, el Tabayá refuerza su importancia como uno de los enclaves fundamentales para comprender cómo se organizaban, vivían y se relacionaban las comunidades que habitaron el territorio de Aspe hace cuatro milenios.

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