La cuenta atrás para la vuelta al cole no se vive de la misma manera en todas las casas. Después de semanas de vacaciones, horarios diferentes y menos obligaciones, recuperar de golpe las rutinas puede provocar nervios, estrés e incluso síntomas físicos en algunos niños y adolescentes.
El Hospital Universitario del Vinalopó recuerda que esta reacción forma parte, en muchos casos, del proceso normal de adaptación al comienzo del curso y ofrece una serie de recomendaciones para que las familias puedan hacer más llevaderos estos primeros días.
La psicóloga de la USMIA Toscar del Departamento de Salud del Vinalopó, Marta Marcos, explica que durante las primeras semanas puede aumentar la ansiedad porque los menores deben acostumbrarse de nuevo a horarios, obligaciones y nuevas demandas. “Lo importante es acompañarlos, validar sus emociones y transmitir seguridad”, señala la especialista.
La ansiedad también puede manifestarse con síntomas físicos
No siempre un niño expresa abiertamente que está preocupado por regresar al colegio. En ocasiones, la ansiedad aparece a través del propio cuerpo.
Entre las señales que pueden presentarse están el dolor abdominal, náuseas o vómitos antes de acudir al colegio, pérdida de apetito, dolores de cabeza, mareos, taquicardias o sensación de ahogo.
También pueden aparecer dificultades para dormir, especialmente durante los días previos al comienzo de las clases.
Que aparezca alguno de estos síntomas no significa necesariamente que exista un problema.
Los especialistas consideran que debe prestarse especial atención cuando se mantienen durante más de las tres primeras semanas del curso o cuando el menor muestra un rechazo persistente a acudir a clase.
En esos casos, el Hospital del Vinalopó recomienda consultar con un profesional de salud mental.
Volver poco a poco a los horarios
Uno de los principales consejos es evitar que el cambio entre las vacaciones y el colegio se produzca de manera brusca.
Los especialistas recomiendan recuperar progresivamente los horarios escolares una o dos semanas antes del comienzo del curso, especialmente en lo relacionado con la hora de acostarse y levantarse.
El sueño juega un papel fundamental. Dormir menos de lo necesario puede aumentar el estrés y la irritabilidad, mientras que utilizar móviles, tabletas y otras pantallas antes de acostarse puede dificultar la conciliación del sueño y reducir las horas de descanso.
Por ello, se aconseja limitar los dispositivos electrónicos durante la noche y recuperar actividades más relajantes antes de dormir, como la lectura.
Hablar también de lo bueno que supone volver
La preparación para septiembre no debería limitarse a comprar material, preparar mochilas o recuperar horarios.
El Hospital recomienda también preparar emocionalmente a los niños, hablar con naturalidad de los posibles nervios y poner el foco en elementos positivos de la vuelta al colegio, como reencontrarse con sus amigos o descubrir su nueva clase.
Pequeños gestos pueden ayudar especialmente durante el primer día: desayunar juntos, acompañarlos al colegio o dejarles algún mensaje de apoyo puede proporcionarles mayor sensación de seguridad.
La actitud de los adultos también influye. Marta Marcos recuerda que “cuando las familias planifican con antelación, mantienen rutinas progresivas y gestionan su propia ansiedad, transmiten calma a sus hijos”.
Con el comienzo de las clases cada vez más cerca, el mensaje de los especialistas es, por tanto, tranquilizador: los nervios iniciales son habituales y generalmente pasajeros. La señal de alerta aparece cuando se prolongan en el tiempo, interfieren en la vida cotidiana del menor o se convierten en un rechazo continuado a acudir al colegio.
