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#Aspe: El adiós a una luchadora

Fallece la periodista Olga Avellán al no poder superar el cáncer que padecía

La periodista y escritora aspense Olga Avellán nos dejaba el pasado sábado tras una larga batalla contra el cáncer.

Avellán, que nunca sucumbió al desaliento, puso en marcha una preciosa iniciativa, la edición de un libro para niños  llamado “Mi mamá no tiene pelo” con el que explicar el proceso por el que pasa un enfermo de cáncer a los más pequeños de la casa.

Se trataba de su primer proyecto literario, un cuidado libro para niños, y también para mayores, sobre cómo afrontar el diagnóstico de un cáncer en el entorno más próximo a los niños y aceptar la nueva situación.

Un trabajo íntimo, coral y familiar ya que Olga contaba su propia experiencia al ser diagnosticada de cáncer de mama cuando su hijo pequeño tenía tres años y estaba embarazada de dos meses de su segundo bebé.

De ahí surgió la idea de este proyecto, una aventura en la que estuvo acompañada como coautores por Oscar Amat y Begoña Amat, ambos sobrinos de la propia Olga.

“Mi mamá no tiene pelo”, enfocado para niños de 3 a 7 años, cuenta la historia de Andi y cómo, de un día a otro, su vida cambia tras la enfermedad de su madre. Una travesía emocional que demuestra que juntos, todo es más sencillo de llevar.

La propia Olga Avellán reconocía  que este libro había supuesto para ella todo un revulsivo cuando la recaída  de la enfermedad había vuelto a su vidaeste proyecto, este cuento, es mi modo de autoterapia. Vivir toda esta experiencia de escribirlo me aporta mucha ilusión, mucho positivismo” recalcaba la periodista cuando dio a conocer este proyecto a nuestro medio.

Olga tuvo en su último gran trabajo un escape que además la ayudó a mantener su mente en “un proyecto productivo y bonito que al final es lo que me voy llevando, una miguita cada día, que me da un plus de energía para continuar con mi día a día” señalaba el pasado mes de julio.

Se va una mujer luchadora, de sonrisa perenne, que miraba la vida de cara y con actitud, que afirmaba  “los médicos tratan mi enfermedad pero cómo vivirla es cosa mía” y así lo hizo hasta el final, saboreando cada instante, siendo un ejemplo de entereza y, por encima de todo, siendo ella misma, siendo Olga Avellán.

Hasta siempre.

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