
El Pinós ha celebrado una de las fechas más significativas de su historia reciente: el Bicentenario de su constitución como municipio. Se cumplen 200 años desde que, el 12 de febrero de 1826, la localidad lograra su independencia administrativa, y la efeméride se ha conmemorado con una jornada cargada de simbolismo, emoción y alta participación vecinal.
La celebración del Villazgo transformó el municipio en un espacio de encuentro entre pasado y presente. Vecinos, vecinas y visitantes participaron en una programación que arrancó con la tradicional cercavila y la misa del labrador, en un ambiente festivo que puso en valor la identidad pinosera.
Uno de los momentos más emotivos fue el pregón, pronunciado por Dulce Pérez, quien asumió este papel recogiendo el testigo de su padre, Manolo “El Telegrafista”, figura muy querida en la localidad y uno de los principales impulsores de la conmemoración.
Durante su intervención, recordó el minucioso trabajo de su padre con los documentos históricos del municipio, “transcribió a mano todas las actas del libro del Villazgo (creo que unas 300 hojas con una letra de difícil comprensión)”.
Aquel trabajo fue decisivo para dar forma a la celebración actual. Como explicó la pregonera, tras descubrir numerosas curiosidades históricas en las actas municipales, “de aquí nació la idea de darle impulso y sentido a este día festivo”.
Entre las frases compartidas, destacó una que resume el espíritu colectivo del municipio: “Pinoso tiene la prosperidad que tiene por la complicidad de todos”.
El acto culminó con la firma de Dulce Pérez en el Libro de Oro del municipio, en un gesto simbólico que refuerza la conexión entre memoria, historia y presente.
Una efeméride para mirar al pasado y proyectarse al futuro
La alcaldesa, Silvia Verdú, agradeció la implicación de todas las personas y colectivos que han hecho posible no solo esta jornada, sino el conjunto de actos organizados con motivo del Bicentenario.
Subrayó el significado de la fecha, señalando que el Bicentenario “es una oportunidad para mirar atrás con orgullo y avanzar hacia el futuro con responsabilidad y compromiso con nuestro pueblo”.
En su intervención, destacó además el valor del reencuentro y la hospitalidad como señas de identidad local: “Es un día para reencontrarnos, para compartir, para sentir el orgullo de pertenecer a este pueblo”.
La alcaldesa puso en valor el papel del tejido asociativo, hosteleros y personal municipal en una celebración que ha convertido a El Pinós en referente gastronómico y social durante la jornada.
Entre los invitados institucionales y festivos se encontraban representantes de distintos
municipios y colectivos festeros, así como las Reinas y Damas de las fiestas locales y asociaciones del municipio.
Tradición, cultura y patrimonio en las calles
La jornada contó con la participación de numerosos colectivos y vecinos ataviados con indumentaria tradicional, recreando las costumbres del Pinós de hace dos siglos. La música corrió a cargo de la Unió Lírica Pinosense y la danza del Grup de Cors i Danses Monte de la Sal, completando una programación cultural centrada en el patrimonio inmaterial.
La Plaza del Molí fue el epicentro de la celebración, con estands de asociaciones, pedanías y comercios que recrearon escenas de la vida cotidiana de otras épocas mediante fotografías y objetos antiguos.
El patrimonio arquitectónico y etnográfico también fue protagonista. La Torre del Reloj ofreció visitas guiadas durante toda la jornada, mientras que el Centro de Recursos Casa del Mármol y del Vino abrió sus puertas para mostrar experiencias vinculadas al ritual de la vendimia, la extracción de la piedra en las canteras y la tradición vinícola y marmolera del municipio.
No faltaron los juegos tradicionales, como las partidas de tanganilla y otras propuestas populares dirigidas especialmente al público infantil.
La gastronomía, gran protagonista del Bicentenario
La cocina pinosera volvió a situarse en el centro de la celebración con un menú degustación especial del Bicentenario que incluyó platos tradicionales como la gatxamiga, el arroz, los gaspatxos o las fassegures, además de embutidos, dulces y vinos locales.
La propuesta gastronómica tuvo una gran acogida y contribuyó a llenar de ambiente el centro urbano durante toda la jornada.
La edil de Turismo, Neus Ochoa, destacó la elevada afluencia de público en la zona gastronómica y valoró positivamente el desarrollo del evento, señalando que, pese al aplazamiento previo, “ha valido la pena porque el día ha sido muy bueno”. Además, aseguró que el Villazgo ya está consolidado como una fecha señalada en el calendario local.
Un balance muy positivo
El Villazgo del Bicentenario se cierra con un balance muy favorable tanto por la afluencia de público como por la implicación del tejido social y cultural del municipio.
La celebración ha servido para transmitir a las nuevas generaciones los valores y costumbres que han definido al pueblo durante 200 años, reforzando el sentimiento de pertenencia y dejando una huella especial en esta efeméride histórica.

